Historias mínimas

Mayo 11, 2008

De carneros y corderos

Archivado en: Asesinatos a distancia, Mujeres, Necedades y seriedades — prometevs @ 10:56 pm

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Creer que uno puede vivir al margen de la gente que lo rodea, como mínimo, puede ser considerado como una gran credulidad… aunque en el contemporáneo castellano que se habla en el ombligo del mundo (para quien no entienda me refiero a Argentina) sería, en realidad, una gran boludez. 28 años me costó aprender que el gran Robinson Crusoe sólo había sido una fantasía de algún idiota que quiso ser héroe a través de unas cuantas páginas; aunque admito que un idiota también puede ser un gran escritor, aunque no sea mi caso.

Del mismo modo, intentar salir ileso de una situación de estupidez crónica sería una ofensiva falta de conciencia. Y así estamos… (más…)

Marzo 12, 2008

To be or not to be…

Archivado en: Historias mínimas, Mujeres — prometevs @ 2:35 am

Cotidianeidades



Pretencioso título elegí para un mero post. Mucho más si se trata de un blog donde la cantidad de visitas se refleja enormemente en el título del mismo. Todo esto sin contar que hablamos de internet y, hasta ahora, creo que nadie confia, confió o confiará en nada que haya leído por este medio, excluyendo a los geeks, nerds, internautas, cibernéticos, foreros, bloggers, fotologgers y tantas otras yerbas que apenas si rozan desde abajo el cuarto de la población mundial… Pero nada de esto tiene que ver con esta historia mundanamente insolente. Una historia que se inicia donde acaba, en un sitio tan insólito como frecuentado: el colectivo.

Lo cierto es que no conozco un lugar más común y ordinario como para comenzar una historia. O acaso, si omitimos alguna fatalidad, alguien recuerda alguna historia, al menos menor, mínima, que se haya dado en un colectivo, omnibus, micro o autobús (como ven estuve mirando el diccionario de sinónimos) que merezca la pena ser contada? Tampoco ésta lo es pero quiero hacerlo y con eso creo que basta para escribir estas líneas. El día había empezado a las 5 de la mañana y luego de algunos mates a las apuradas, una rápida ducha que moja mucho más de lo que despierta y algo más de una hora de viaje, llegó a la facultad a eso de las 7 y 20. Primer día de clase del cuatrimestre, ambas cursadas resultaron tan densas que difílmente pudo mantener los ojos abiertos a pesar de las hermosas compañeras que lo secundaban (lo cual no deja de constituir un importante aliciente para mantenerse despierto). Resulta que, a estas horas particularmente, las ganas de hacer algo productivo son inversamente proporcional a la cantidad de sueño que uno posea y gracias a esta regla que Murphy ha despreciado estúpidamente, los dedicados ayudantes (que aun poseian alguna marca de la almohada sobre sus caras) terminaron la clase media hora antes de lo previsto.

Luego de un breve paso por el banco, nuestro protagonista tomó rumbo al sanatorio y a las 11:30 en punto ya estaba trabajando. Acostumbrado ya al nido de serpientes, sencillamente transitó las restantes 9 horas del día omitiendo la ponzoña. Eran mas o menos las 9 menos cuarto cuando viajaba el protagonista en el viejo bondi de la línea 24 que une la nada despreciable distancia que separa Villa del Parque de Wilde, destino final de aquel, en unas 3 horas y media de recorrido. Y aquí es donde todo empieza y termina: en una mujer. No se trataba de una gran belleza exótica, ni poseía una figura que recordase a alguna vedette digna de una tapa de revistas. Difícilmente haya sido alguien que haya hecho perder el sueño a algún hombre si no mediaba amor entre ellos. Pero (como siempre hay un pero) le gustaba. Inexplicablemente, hay personas que sabemos que no son lindas (aunque tampoco son feas), que raramente harían que otra persona llegara a calificarla de “hermosura física” pero que, sin embargo, despiertan en nosotros una instantánea atracción, de la índole que fuera. Es tan inexplicable con condenadamente imposible de evitar.

Eyes wide shut…



Miradas

Lo cierto es que las él se quedó mirándola cuando subió y ella, para su sorpresa, le sostuvo la mirada. No creo que alguien tenga segundas interpretaciones a estas alturas. Lo cierto es que ambos lejos de mostrarse tímidos o juguetear con la situación cruzaron sus miradas en varias oportunidades y tardaron en desviarla; observaron, estudiaron, analizaron y literalmente se sedujeron por algo mas de media hora sencillamente mirándose.
Obviamente, al menos en la cabeza de nuestro protagonista, las palabras se sucedían una a una, improvisaba, inventaba y repetía la mejor forma de encararla y hablar con ella. No iba a hacerlo en un colectivo atestado de gente así que decidió esperar el momento justo pero todo se dio al revés, como debería haber supuesto que sucedería: ella jamás se acercó a la puerta y él no pudo secundarla. A esta altura, el colectivo estaba cada vez mas cerca de terminar su recorrido y él de llegar a destino.

La profecia.



Soledad

Ella viajaba de espaldas a la puerta del colectivo, con un brazo sosteniendo una bolsa y una cartera y el otro agarrado a un parante que unía piso y techo del movil. El, lo hacía apoyado sobre un parante que separaba a la “elite” que viajaba sentada de la plebe que apenas sostenia su humanidad sobre sus pies a escasos 3 pasos de aquella mujer. Viendo las circunstancias caer sobre su cabeza, decidió improvisar. Sencillamente dijo:

- Sabés que me marea un poco mirarte a los ojos con el movimiento del colectivo, no?


Y seguidamente, sin darle la posibilidad de responder, añadió:

- Te invitó a que bajemos, pongamos los pies sobre terreno firme y nos miramos tranquilos. Qué te parece?


Ella sonrió cómplice, se dio media vuelta y se paró a su lado frente a la puerta del colectivo. El presionó el botón del timbre y el micro comenzó a frenar lentamente hasta que se detuvo, abrió sus puerta y ambos descendieron el primer escalón. El se apuró a bajar para ayudarla y cuando estuvo abajo alcanzó a ver como sonreia, se daba media vuelta y volvía a subir los escalones que los separaban. El colectiver presionó el acelerador y lentamente se perdió en la noche.

Unas horas más tarde, él decidió publicar la historia en su blog.

Febrero 17, 2008

Palabras vacias

Archivado en: Historias mínimas, Mujeres, Necedades y seriedades — prometevs @ 6:53 pm
SOY SINCERAMENTE TUYO

No escojas solo una parte, tomame como me doy
entero y tal como soy, no vayas a equivocarte.
Soy sinceramente tuyo pero no quiero, mi amor,
ir por tu vida de visita, vestido para la ocasión…
preferiría con el tiempo reconocerme sin rubor.


Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto del derecho y del revés.
Uno siempre es lo que es
y anda siempre con lo puesto
nunca es triste la verdad,
lo que no tiene es remedio


Y no es prudente ir camuflado eternamente por ahí
ni estar junto a ti ni para ir a ningún lado.
No me pidas que no piense en voz alta por mi bien
ni que me suba a un taburete. Si quieres probaré crecer.
Es insufrible ver que lloras y yo no tengo nada que hacer


Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto del derecho y del revés.
Uno siempre es lo que es
y anda siempre con lo puesto
nunca es triste la verdad…
lo que no tiene es remedio

Joan Manuel Serrat

Cuando no hay nada para decir, el silencio es mi más cálido refugio.

Febrero 2, 2008

Entre la fauna silvestre

Archivado en: Historias mínimas, Laboral, Mujeres — prometevs @ 10:41 pm

HienasSerpientes

Entre los escasísimos 5 o 6 años (aunque siempre aparece una abuela que dice que su nieto aprendió a los 3 por mas que uno nunca llegue a conocer tanta gente prodigiosa a lo largo de su vida) uno aprende lo elemental de las matemáticas: 1 + 1 = 2 y el vuelto siempre te lo virla el almacenero. A medida que vamos creciendo aprendemos algunas otras cosas del elemental lenguaje necesario para transitar el mundo por fuera del núcleo de la familia, donde todo debiera ser color de rosa: la escuela (particularmente te brinda amigos), con los amigos vienen las primeras salidas, borracheras, peleas y finalmente, las mujeres.

Curiosamente a los 16 años (a lo sumo) uno aprendió que, cuando 3 o más mujeres se juntan, se produce una especie de eclosión en el orden natural de las relaciones humanas y todo, directa o indirectamente se hunde en la esfera del morbo femenino. Sea por envidia, falta de empatia, odio o sencillamente incapacidad de relacionarse con su misma especie, nada puede ser armonioso en un sitio donde abundan mujeres adultas. Y justamente là j’étais(más…)

Enero 23, 2008

El largo camino al… infierno?

Archivado en: Historias mínimas, Laboral, Mujeres — prometevs @ 3:10 am

El largo camino al infierno

Después de algunos meses buscando laburo, al fin me encontró. A diferencia de lo que muchos creen, buscar trabajo es un gran trabajo. Curriculums, buena ropa, predisposición, un cara agradable pero a la vez seria, tener que parecer la persona indicada para un puesto para el cual, generalmente, uno no tiene la más remota idea de que se trata… Y por más que uno se esfuerce lo suficiente siempre sucede igual: un referido (lo que en el coloquial idioma argento sería el acomodado) con menos idea que una mortadela y la capacidad intelectual de una babosa ocupa el puesto que te pertenecía. Y este es, precisamente el caso. Yo soy el referido. (más…)

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