Historias mínimas

Febrero 2, 2008

Entre la fauna silvestre

Archivado en: Historias mínimas, Laboral, Mujeres — prometevs @ 10:41 pm

HienasSerpientes

Entre los escasísimos 5 o 6 años (aunque siempre aparece una abuela que dice que su nieto aprendió a los 3 por mas que uno nunca llegue a conocer tanta gente prodigiosa a lo largo de su vida) uno aprende lo elemental de las matemáticas: 1 + 1 = 2 y el vuelto siempre te lo virla el almacenero. A medida que vamos creciendo aprendemos algunas otras cosas del elemental lenguaje necesario para transitar el mundo por fuera del núcleo de la familia, donde todo debiera ser color de rosa: la escuela (particularmente te brinda amigos), con los amigos vienen las primeras salidas, borracheras, peleas y finalmente, las mujeres.

Curiosamente a los 16 años (a lo sumo) uno aprendió que, cuando 3 o más mujeres se juntan, se produce una especie de eclosión en el orden natural de las relaciones humanas y todo, directa o indirectamente se hunde en la esfera del morbo femenino. Sea por envidia, falta de empatia, odio o sencillamente incapacidad de relacionarse con su misma especie, nada puede ser armonioso en un sitio donde abundan mujeres adultas. Y justamente là j’étais

Y así como tempranamente comprendí las reglas más básicas de supervivencia para salir indemne de un examen de matemáticas, al mismo momento de ingresar a la oficina en mi segundo día entendí que 18 mujeres de compañeras + trabajo + atender al público = estoy listo. Sin contar que también mi jefa era una mujer.

Rápidamente logré que la mayor de ellas (y quizás por la experiencia que brinda la edad, la más arpía) me aborrezca profundamente pero tenía la suerte de tenerla a unos 4 escritorios de distancia, lo cual debilitaba sensiblemente el poder de su lengua (algo así como el talón de Aquiles en aquel género). Luego de varias sesiones de inquisición en las cuales llegaron a preguntarme hasta el nombre de mi primera maestra del jardín, logré distinguir (al menos) dos grupos bastante diferenciados y poco homogéneos en sí mismos aunque bastante similares en cuanto a su comportamiento: no pasaba un momento en el cual alguna de ellas no se refiriera despectivamente a algun miembro del otro grupo. Los temas eran tan variados que rozaban lo grotesco: desde el color de uñas hasta la forma de trabajar, pasando por sus parejas, cortes de pelo, parecido físico o lo que les venga en gana.

Ante esta situación y viendo el tanteo de ambos grupos para captar más adeptos a la secta decidí que, mientras de un lado beso el anillo de la mano de Dios, del otro lado pacto a diario con el diablo. Claramente esta neutralidad (aunque para muchos no sea más que una forma de manifestarme como un cagón) no es más que una de las infinitas formas de preservarme, instinto de supervivencia dirían algunos…

Al fin y al cabo, no hay muchas formas de convivir en un territorio donde, de un lado habitan enormes y gordas serpientes y, del otro, hambrientas y traicioneras hienas.

Como yo mismo diría, aunque en otro momento… C’est la vie.

6 comentarios »

  1. Qué tema interesante es el laburo y la convivencia!! Si bien creo que es verdad que en el mundillo de las mujeres la disputa es más fuerte, no quedan excluídos los caballeros que buen uso de su lengua también hacen. Excelente reflexión, muy buena.

    comentario por Daniel — Febrero 3, 2008 @ 12:20 am

  2. Mujeres…

    Es mejor decir todo que sí, agachar la cabeza y alienarse. Es imposible ganarles, son mayoría y muchas veces tienen el don de joder la paciencia mas sólida.

    comentario por Maxi — Febrero 4, 2008 @ 1:33 am

  3. No sé por qué siempre se habla de si el hombre y la mujer pueden o no ser amigos y nunca de si las mujeres pueden ser amigas… como bien dices se pelean siempre entre ellas peor a al vez se llevan bien, es una cosa extraña y yo, como mujer, participo en el juego

    comentario por Medea — Febrero 4, 2008 @ 2:26 am

  4. Es un territorio bastante competitivo el tema de la amistad de las mujeres por lo que pude conocer. A mi modo de ver la competencia no es compatible con la amistad… y creo que así vemos un poco los hombres las relaciones entre femmes.

    comentario por prometevs — Febrero 4, 2008 @ 3:04 am

  5. Cagón es el que se inclina por alguno de los dos bandos. Sabia es la decisión de mantener la neutralidad en un lugar tan horrible como ese, algo parecido al noveno anillo del infierno de Dante.

    comentario por cebolla — Junio 26, 2008 @ 3:38 am

  6. Soy mujer, y tengo un cargo directivo dentro de la empresa, es cierto que entre mujeres es muy díficil trabajar. Se compite; la inteligencia, la capacidad, los hijos, la ropa, el maquillaje, el cuerpo, todo es motivo para competir, lamentablemente siempre hay “una” que inicia el fuego y todas nos terminamos enganchando en esa competencia.

    comentario por marcela — Septiembre 12, 2008 @ 12:36 am


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